Diálogo con Luigi Sandei, protagonista y testigo de la historia industrial italiana.

Se cumplen los 50 años de actividad personal del Presidente Luigi Sandei, nacido en 1944, socio único de Protec srl y memoria histórica de la empresa desde sus albores hasta hoy. En el transcurso de su brillante actividad empresarial, Luigi Sandei, que se ha distinguido siempre por brío empresarial y visión de futuro, ha asistido a cambios realmente drásticos en el sector agroalimentario. Reunirse con él para hablar de su carrera significa descubrir una historia no sólo personal y empresarial, sino una historia totalmente italiana de innovación y crecimiento, un verdadero patrimonio de valores respaldado por pasión y sacrificios. Nacido en un pequeño pueblo en las inmediaciones de Parma, el más joven de 6 hijos, en tierna edad, recién acabada la guerra, pierde el padre. A pesar de las dificultades de la vida, logra fundar a 23 años la primera empresa junto a un socio, del que adquiere el 100% de las cuotas en 1988 como consecuencia de cambios de ideas. La nueva empresa se llamará Sandei Srl., sucesivamente vendida – en 1996, al máximo del éxito con más de 100 cosechadoras automotrices fabricadas – a la multinacional americana FMC.

De este trozo de historia del empresariado italiano, Luigi Sandei ha sido un protagonista de primer plano. En sus 50 años de actividad ha cambiado radicalmente el sector agroalimentario, aportando innovación a lo largo de toda la cadena del tomate y no sólo. Comprender cómo esto ha sido posible es de sumo interés, sobre todo para transmitir la memoria de un éxito totalmente italiano, que perdura en el tiempo y cuyo comienzo fue ratificado a partir de la segunda mitad de los años sesenta, cuando Sandei comenzó a dar los primeros pasos en este sector.

«La mía es una larga historia, cuyas bases se hallan en el lejano junio de 1967, cuando fundé mi primera empresa. Al principio realizaba líneas que se ocupaban de la producción de semillas de tomate, de ahí llegó el impulso y la necesidad de construir, o mejor inventar una cosechadora, que evitara el largo y extenuante trabajo en los campos – en aquella época completamente manual, como lo era el transporte en cajas de 25 kilos, por otra parte – aprendiendo de la tecnología de las cosechadoras americanas».

El Sr. Sandei desea puntualizar que la puesta en marcha de la empresa no fue precisamente pan comido, es más, el comienzo estuvo marcado por muchos sacrificios y esfuerzos, tanto físicos como económicos.

«Trabajábamos de noche para hacer las primeras pruebas, a pesar de que no teníamos el apoyo de la Industria de procesamiento del tomate y las variedades adecuadas para la recolección mecanizada todavía no habían sido importadas a Italia y Europa, aunque ya se utilizaban en los Estados Unidos. Poco a poco fuimos superando todos estos escollos, logrando introducir nuestras máquinas primero en la fase de producción, y luego en la fase de recolección».

Lo que más fascina de este asunto es que, dicho con las palabras del presidente de Protec:

«Después de unos años, a pesar de las quejas iniciales, fueron precisamente los productores quienes se adaptaron a los nuevos y más modernos sistemas, empezando a acercarse a las nuevas variedades de tomate adecuadas para la recolección mecanizada y a pocos años del comienzo conseguimos poner en campo la primerísima máquina, que sin embargo fue vendida no sólo fuera del territorio parmesano, sino fuera de las fronteras italianas, allende los Alpes, probablemente los franceses estaban un poco más adelantados que nosotros…»

El primer ejemplar vendido fue seguido por continuos éxitos, respaldados por una evolución continua de la tecnología de las maquinarias, cada vez más avanzadas y de vanguardia.

Si fue precisamente Sandei quien dio comienzo a la mecanización de la recolección del tomate en Europa, la historia de las clasificadoras de sensores ópticos propiamente dichas, es decir, la historia de Protec, es más reciente:

«A mediados de los años 80 comenzamos a percibir la necesidad de incluir las clasificadoras en el proceso de recolección, que necesitaba en principio una decena de personas que acompañaran las máquinas, para ocuparse del control de calidad y rechazar los productos no aptos en el plano de selección y luego de la entrega del producto a la elaboración y procesamiento».

En efecto, sólo gracias al binomio de las máquinas para la recolección con la clasificación del tomate hoy es posible preciarse de la ingente producción de tomates y derivados en nuestro territorio y en otras zonas del mundo, que no sería ni siquiera pensable si no se hubieran aplicado estrategias de automatización y mecanización:

«Hay que considerar que una persona puede llegar a cosechar al máximo 1 quintal métrico por hora, con un grandísimo dispendio de energía, mientras que una cosechadora con tres personas puede llegar tranquilamente a 200 quintales métricos por hora».

La que Sandei ha logrado aplicar es una verdadera revolución de la recolección mecánica antes y de las líneas de elaboración y procesamiento después, que ha llevado como consecuencia al florecimiento del sector conservero, con el que está íntimamente relacionada.
Sandei siente la necesidad de fabricar por su cuenta las clasificadoras para las cosechadoras y en 1990, después de 23 años, funda su segunda empresa, la actual PROTEC SRL. La Empresa surgió con el objetivo de fabricar clasificadoras para montar sobre maquinarias y con el fin específico de adaptarse a la cadena del tomate; a distancia de pocos años, se hicieron las primeras aplicaciones de las clasificadoras ópticas también en las industrias de procesamiento del tomate, primero en los planes de selección, después aplicadas también a pulpa, troceado y extruido de tomate, aumentando considerablemente la calidad del producto final envasado. En el tiempo, con constancia, Protec ha logrado imponerse en otros sectores, siempre adaptándose a las nuevas necesidades de mercado y encontrando en la diversificación de la oferta su propia estrategia.

«Protec, creada exclusivamente para la clasificación del tomate para montar a bordo de la cosechadora automotriz Sandei, comenzó a aprovechar con beneficio su tecnología también en la clasificación de otros productos como aceitunas, vegetales, maíz, legumbres, mariscos, cuarta gama de lechugas y brotes, patatas, nueces, castañas, uva de vinificación. Las aplicaciones son casi infinitas, estamos contentos de tener que atender muy a menudo nuevas solicitudes de la Clientela, estudiando caso por caso la factibilidad».

«Tenemos un abanico de clientes muy variado y el compromiso desplegado en los años nos está dando la razón, al obtener mejoras constantes y tangibles; en 27 años de actividad, hemos fabricado más de 3500 clasificadoras en distintos sectores».

Entre los muchos éxitos de Protec es imposible no citar los obtenidos en el sector winery, que está dando a Sandei y a todo su personal muchísima satisfacción; de hecho, en los últimos años la empresa ha instalado 50 clasificadoras para uva de vinificación, no sólo en Europa (en Francia y Alemania), sino también en Japón, Estados Unidos, Sudáfrica, Chile, Argentina, convirtiéndose así en un punto de referencia para el sector.

«El mundo de las clasificadoras es como el mundo de los ordenadores, es necesario buscar siempre nuevas aplicaciones. Nosotros, partiendo del tomate, hemos cambiado toda la cadena de producción y con la experiencia adquirida en las fábricas, hemos conseguido pasar a las bodegas; la uva recogida tanto manualmente como de manera mecanizada, llega a las bodegas junto a muchísimas impurezas que, si no fueran eliminadas meticulosamente, pondrían en peligro la calidad del producto terminado. Las bodegas que se han dotado de nuestras maquinarias, entre ellas algunas de las mejores bodegas francesas, también en el sector del champán, han adquirido una calidad realmente importante».

Un verdadero pionero de la mecanización del sector industrial, símbolo de una Italia que, gracias a la creatividad de empresa y a la innovación continua unida al aumento progresivo de los estándares de calidad, hace historia; sin embargo, Luigi Sandei no es hombre que guste de atribuirse todo el mérito y quiere subrayar cuánto han sido fundamentales el apoyo de su familia, también en la empresa, y la colaboración de todo su equipo, de las oficinas administrativas y comerciales, a los ingenieros, los técnicos de software, a los demás técnicos y trabajadores. Como dice, en efecto:

«Rodearse de personas expertas y competentes es fundamental, cuando el objetivo es superar siempre nuevas metas en la propia vida empresarial».

Por el mismo motivo Protec, entre otras cosas, se ha hecho célebre por su sector de Investigación y Desarrollo ya que, como es fácil intuir, para cada aplicación de las sofisticadas maquinarias que fabrica, son necesarios largos periodos de estudio y diseño de software ad hoc. En definitiva, invertir en investigación sólo puede aportar beneficios a un negocio high tech como el de las clasificadoras y no nos sorprende oírle anunciar la colaboración con la Universidad de Parma:

«Precisamente en este periodo se ha instaurado una provechosa colaboración con la Universidad de Parma, con la cual es posible un intenso intercambio de recursos: por un lado Protec puede utilizar los equipos para las experimentaciones que sólo una Universidad puede permitirse, y por otro nosotros damos la oportunidad a jóvenes y brillantes ingenieros de mente abierta de interactuar con una realidad empresarial moderna y estimulante, a la altura de sus expectativas».

Son valiosas las palabras de Luigi Sandei porque son el testimonio de un capítulo crucial de la historia económica del territorio parmesano y de nuestro país. Es la historia de un empresario que ha logrado dar vida a una sólida empresa a partir de una intuición genial, revolucionando de hecho un sector industrial fundamental de nuestro país como el agroalimentario, todavía sin lugar a dudas atrasado antes del advenimiento de sus cosechadoras. Pero sobre todo, Luigi Sandei con el tiempo ha sabido construir, con mente abierta y amor por la innovación, una floreciente realidad Made in Italy proyectada al futuro y orientada hacia las nuevas generaciones.